Optimizar la formación in-Company

No se trata de “dar” formación a los empleados, sino de facilitar su aprendizaje personal y profesional  vinculando los programas de formación con la estrategia global de la empresa.

En la formación in company es imprescindible ir más allá de lo académico tendiendo a generar un talento globalizado fomentando las habilidades necesarias para operar en un mundo global.

Los profesores deben tener dedicación parcial a la formación, mientras están en activo como ejecutivos de empresas en sus respectivas especialidades. Impulsando de esta forma el perfeccionamiento de los empleados en los niveles seleccionados por la empresa como sujetos de la formación.

Se está incrementando de manera sustancial las versiones semipresenciales  (blended learning) con amplia utilización de la web 2.0 y estrategias colaborativas importantes; de esta manera conseguiremos que la cadena de valor de la formación en la empresa, desde la detección de necesidades de formación hasta la evaluación de los resultados de la misma, no sólo con los clásicos test de calidad realizados a los empleados tras el curso de formación, sino y principalmente, la medición de la mejora obtenida en el resultado del negocio

Group of executives debating while sitting at the table, isolated. Concept of teamwork and cooperation

Es básico realizar, de manera previa a cualquier plan de formación en la empresa, una planificación sistemática, identificando programas orientados a determinados grupos de trabajo, según niveles, y es a partir de ese momento cuando se diseñan y desarrollan la documentación y forma de impartición de los diferentes programas, teniendo como principio estratégico el impacto que deben causar en el negocio, integrándolos en los procesos de liderazgo, desarrollo de los recursos humanos y planes de carrera.

Es conveniente diseñar un proceso anual y global de las necesidades de formación en la empresa, identificando las capacidades claves, así como cubrir los requerimientos profesionales y de liderazgo a corto, medio y largo plazo, que dará origen al presupuesto anual de formación de manera coordinada.

En ocasiones suele ser de interés que en el desarrollo de la impartición de la formación y cuando se usan casos prácticos para mejorar el trabajo en equipo y la toma de decisiones, incorporar a  un ejecutivo de alto nivel de la empresa que pueda actuar como Coach de los participantes.

No se trata de “dar” formación a los empleados, sino de facilitar su aprendizaje personal y profesional  vinculando los programas de formación con la estrategia global de la empresa. En las estructuras descentralizadas conviene adaptarse a las distintas regiones en que opere la empresa, es decir adaptando los programas en su diseño e incluso en el desarrollo al contexto local, pero sin perder el mensaje central de la empresa.

Es un hecho que las escuelas de negocios nos estamos reconvirtiendo en consultores de formación y en muchos casos en proveedores de formación en nichos especializados, aportando especialistas internacionales expertos en las diferentes áreas que requiere la empresa.

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