El equilibrio en la gestión empresarial

 

Hay una ley de equilibrio universal que se proyecta en todos los hechos o circunstancias de nuestra vida, ya sean materiales o inmateriales. No apreciamos siempre, que cuando aprendemos o estudiamos cualquier tema, lo que realmente estamos es asimilando es el equilibrio en esa área.

Por ejemplo, si estamos estudiando Medicina, lo que realmente estamos estudiando es el equilibrio del ser humano con su naturaleza. Si estamos estudiando Derecho, lo que realmente estamos estudiando es el equilibrio entre la falta y la pena. Si estamos estudiando Ingeniería o Arquitectura lo que realmente estamos estudiando es el equilibrio entre una forma estática o dinámica con su funcionamiento o entorno. Si lo que estamos estudiando es Dirección de Empresas, lo que realmente estamos estudiando es el equilibrio entre la empresa y su ubicación social o económica.

Para mantener el equilibrio de algo siempre son necesarias unas estructuras que lo soporte o lo sustente. En el caso de la Medicina las estructuras serían: estructuras biológicas, en el caso del Derecho las estructuras serían: estructuras legales, las leyes, en el caso de la Arquitectura las estructuras serían: estructuras mecánicas, en el caso de la Empresa las estructuras serían: estructuras financieras.

Para que una estructura sea capaz de soportar o mantener el equilibrio para el que está diseñada, es necesario que se dimensione adecuadamente en función de este equilibrio. Por ejemplo, en Arquitectura existen diferentes dimensionamientos de sus estructuras, según sea la tipología o el diseño del volumen, forma o edificio que se vaya a calcular. Pensamos que cualquiera podría dimensionar una pirámide con un material constructivo adecuado para que esta estuviera en equilibrio, pero creemos que poca gente podría o sabría dimensionar una cúpula que cubriese un estadio de fútbol. Tampoco se dimensiona de la misma manera una viga que esté apoyada en sus extremos que una viga que este en voladizo, ya que esta última en su punto de empotramiento tendrá que soportar unos esfuerzos mayores que la anterior en sus puntos de apoyo. Esta sobrecarga en este punto de empotramiento en una viga en forma de ménsula o voladizo se soporta a base de un sobredimensionamiento de este elemento en dicho punto.

Igualmente hay empresas cuyo equilibrio económico-estructural es fácil de dimensionar, por ejemplo, empresas en las que la demanda es mayor que la oferta de su explotación. Es fácil suponer que una empresa de este tipo cualquiera la podría, en principio gestionar y dimensionar sus estructuras económico-financieras, es casi intuitivo. Piensen que diseñar y dimensionar una pequeña vivienda de cuatro paredes y un tejado cualquiera está capacitado para hacerlo sin grandes conocimientos, de hecho en la edad antigua las casas eran de esta tipología y entonces no había arquitectos, y como puede comprobarse muchas de ellas todavía están en pie.

Sin embargo una empresa el que su producción tenga gran competencia a la hora de colocarla por haber producciones similares, en la que la oferta sea mayor que la demanda de mercado, el periodo de fabricación sea elevado y los márgenes de beneficio pequeños, es fácil suponer que cualquiera no estaría en disposición de gestionarla, ya que su escenario empresarial es más bien agresivo.

Las estructuras económico-financieras que tendrán que soportar este escenario, tendrán que estar dimensionadas de manera especial para poder soportar este “esfuerzo” y estar en equilibrio. Del mismo modo no creemos que cualquiera esté en condiciones de dimensionar un monolito, por ejemplo, para que no se caiga y se mantenga en equilibrio.

¿Qué herramienta tenemos para dimensionar este equilibrio?

En arquitectura los “momentos”, en la empresa “las rotaciones”. Por tanto, en ambas áreas es esencial saber calcular estos elementos, para que el equilibrio sea constante y permanente en ellas.

El cálculo de estas herramientas y el dimensionamiento de las estructuras que lo reflejan, es más complicado según sea el diseño de los volúmenes y los esfuerzos que tienen que soportar sus estructuras, de igual manera en la empresa se vuelve más complicado el diseño y dimensionamiento de sus estructuras financieras según sea el producto que fabrican, su mercado, su entorno, su competencia, etc,..

No es igual montar una panadería, en un pequeño pueblo en la que no hay ninguna otra, y tener éxito, que montar una fábrica de un producto alimenticio, distribuirlo y venderlo por todo el mundo y tener éxito.

Es evidente que los estudios universitarios nos proporcionan, por ejemplo, en arquitectura y en ingeniería unos conocimientos generalistas y suficientes para dimensionar cualquier volumen o elemento genérico, y que según vamos adquiriendo experiencia nos vamos encontrando capacitados para arriesgarnos a calcular arquitecturas más dinámicas, de igual manera los estudios universitarios de economía y empresas nos capacitan para entrar a trabajar en empresas o incluso a dirigir pequeñas, pero qué duda cabe que no seríamos capaz de dirigir una multinacional, aunque de igual manera que en arquitectura e ingeniería, poco a poco y con la práctica que vayamos adquiriendo podríamos llegar a adquirir los suficientes conocimientos para lograrlo.

Para llegar a adquirir estos conocimientos y esta experiencia de una manera sólida y abaratarlos, tanto en tiempo como en coste, se crean o instituyen desde el siglo pasado en todo el mundo los estudios de postgrado y los susodichos Master’s que son impartidos por universidades y escuelas de gran relevancia que logran transmitirnos en un relativo corto espacio de tiempo la experiencia y conocimientos que en arquitectura, ingeniería y empresas tardaríamos en conseguir después de varias decena de años.

Y como al fin y al cabo la formación y la adquisición de conocimientos es una inversión, lo que debemos de conseguir es recuperarla y rentabilizarla lo antes posible, lo que nos trae a la memoria recuerdos de conceptos como el Pay-Back, VAN y TIR entre otros, y empiezan a adquirir una importancia que cuando nos lo mostraron no supimos valorar.

No solo profesionalmente algunas trabajos tienen una gran responsabilidad como la medicina para salvar a un paciente o la arquitectura para que un edificio no se colapse y evitar grandes desgracias, sino que aunque en principio no lo parezca la dirección de empresas conlleva una gran responsabilidad, ya que de ellas dependen el bienestar y el futuro de muchas personas, de muchas economías y de muchos países, y la responsabilidad en las empresas, se refleja en la toma correcta de decisiones, que den gran beneficio y estabilidad a estas.

Por tanto, como es evidente que el escenario económico y empresarial ha cambiado esto ha conllevado a cambiar también las estructuras económico-financieras de las empresas, por lo tanto debemos estar capacitados para dimensionarlas adecuadamente y aprender a mantenerlas y conservarlas para, al igual que en ingeniería y arquitectura, dar estabilidad a estas.

Por tanto debemos de buscar en los estudios de postgrado, y los centros que los imparten los estudios que nos aporten esos conocimientos.

El conocimiento nos hace más libres para realizarnos profesionalmente y para no depender tanto de los demás, por lo que al adquirirlos conseguiremos con ellos que los demás dependan más de nosotros, y aunque nadie es imprescindible en esta vida, sí que nos haremos más necesarios y consecuentemente estaremos más reconocidos lo que conllevará sentirnos más realizados estemos donde estemos ubicados profesionalmente.

Todo esto me recuerda un poema de Ramón de Campoamor que decía: “No olvidéis un instante que es quedarse atrás no seguir adelante.”

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Pedro Hernando Zapata

Arquitecto – Ingeniero – Economista – MBA

General Partner EEN

 

 

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